Jon Leniz: zen y caligrafía.

Jon

(Madrid, 13 de Septiembre de 2.014. Contacto Japón).-

Nos complace presentarles una nueva entrevista, a Jon Leniz, monje Zen, apasionado practicante del Shodō (caligrafía japonesa) y el Sumi-e (pintura con tinta), y con una trayectoria inspirada en la cultura japonesa que vale la pena compartir. Esperamos sea del agrado de todos.

Jon Mansen (満 泉) Leniz, monje Zen, recibe la ordenación en el año 1997 por Yves Zengaku Nansen Carouget Sensei, discípulo del maestro Mokudo Taisen Deshimaru. En 1998 inicia sus estudios de caligrafía y de dibujo Zen en la escuela “Budas de Agua” con el profesor Paul Do Sho Quintero. En 2004 recibe la licencia como profesor de ambas disciplinas. A partir de ese año inicia su labor docente en Centros Zen de Venezuela. En 2010 realiza un taller de shodō en los Estados Unidos con el maestro japonés Kazuaki Tanahashi, y desde 2011 recibe enseñanzas de Seikou Kaneko Sensei, maestra 8vo dan de la escuela japonesa Nihon-Shuji. Participa desde 2007 en la Semana Cultural del Japón de Caracas, invitado por la Embajada del Japón en Venezuela. Actualmente es instructor de shodō y sumi-e en la Federación Nikkei Japonesa de Venezuela, y es asesor, co-fundador, y representante de Contacto Japón para el público de habla castellana en Estados Unidos.

Contacto Japón (CJ): ¿Cuándo y cómo fue tu primer contacto con la cultura japonesa?

Jon Leniz (JL): Mi primer contacto con la cultura japonesa fue aproximadamente a los 10 u 11 años, con la práctica del karate do, estilo shito ryu. Luego, se expandió en la juventud con más actividades relacionadas con el budo, lecturas relativas a las mismas, y sobre todo, un incipiente interés por el Budismo Zen. Una nota especial de esa época fue la lectura de la novela de James Clavell, Shogun cuando tenía 15 años. Esa novela me terminó de enganchar, y a partir de allí empecé a investigar de manera más seria todo lo referente a Japón. Otro libro muy importante leído un poco después, fue el escrito por D.T. Suzuki y Erich Fromm titulado “Zen y psicoanálisis”. En ese libro leí, por primera vez, un haiku de Matsuo Basho. Una maravillosa revelación. 

A partir de este interés fundamental por el Zen, fue natural buscar con quien practicar el Zazen, teniendo la fortuna de seguir la practica con el sensei Yves Carouget, discipulo del maestro Taisen Deshimaru, e iniciarme posteriormente en el camino de la caligrafía y el dibujo Zen , con el sensei Paul Quintero

CJ: ¿Qué ha representado la caligrafía en tu vida y cuál consideras​ tu experiencia más relevante?

JL: No exagero al decir que el shodō ha sido fundamental en mi vida. Esta práctica me ha ayudado a conocerme de manera muy intima y a enfrentar e ir más allá de mis condicionamientos mentales. En ese sentido Zen y shodō (y también el sumi-e) se han vuelto un solo camino.

Han sido muchísimas las experiencias vividas gracias al hilo conductor de la caligrafía y maravillosos los amigos que he podido conocer gracias a esta disciplina. Entre alguna de las más relevantes experiencias, puedo enumerar mi primera participación en la Semana Cultural del Japón en Caracas en el 2007, impartiendo un taller para niños, y al año siguiente, la primera demostración en el auditorio del Centro Cultural Corpbanca (la participación en este evento se prolongó de manera continua hasta el año 2012).

Otra experiencia importante fue asistir a un retiro de meditación y caligrafía en el Zen Mountain Monastery, a las afueras de la ciudad de Nueva York, con el maestro japonés Kazuaki Tanahashi, bastante conocido no solo por su trabajo caligráfico, sino por ser uno de los más importante traductores al inglés de la obra del maestro Zen Dōgen. Un tercer evento a destacar en mi aun corta carrera de calígrafo, fue el retiro de Zen y shodō que pudimos organizar, como equipo Contacto Japón, en Venezuela. Si no me equivoco, fue la primera y tal vez aun el único retiro de esta naturaleza realizado en Venezuela hasta ahora.

Desde mi llegada a los Estados Unidos, definitivamente las más significativas experiencias han sido conocer a mi maestra de shodō, Seikou Kaneko sensei y para terminar, el primer taller que dicte en la Capitol Hill Arts Workshop, en Washington DC, en el 2013.

CJ: ¿Cuáles son tus temas favoritos en tu formación y al​ compartir tus conocimientos?

JL: Sin duda, los temas relacionados a lo que se llama genéricamente como caligrafía y pintura Zen, es decir Bokuseki (caligrafias Zen de los periodos Kamakura, Muromachi y Momoyama principalmente) y Zenga (la pintura y caligrafía Zen del 1600 a la actualidad). En caligrafía el trabajo sobre el kanji de “mu” (無) me resulta fundamental (ver video más abajo).

En ese sentido lo práctico no solo como un ejercicio de caligrafía, sino también espiritual. Cada vez que lo realizo, es un intento de actualizar el famoso koan de Joshu: 

-En cierta ocasión, un monje le preguntó al maestro Joshu: “¿Posee un perro naturaleza de Buda?” Joshu respondió: “¡Mu!”

Así que al hacer el kanji en escritura cursiva (Sōsho: 草書), esto me permite hacerlo en una sola exhalación, totalmente: Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu 

Igualmente el trazo de ichi (uno: ) en escritura estándar (kaisho: 楷書) me es muy importante. En el Zen hay una expresión que afirma que si realizas un koan, en ese instante realizas o penetras al resto de los koan. Yo veo al trazo del kanji ichi de manera similar. En ichi esta contenido toda la caligrafía. Desde ese punto de vista caligrafía y Zen son no-dos!

Jon Leniz. “Ichi” (uno)

Un último tema que aprecio mucho es la práctica del Enso o círculo Zen( 円 相 ). Este no forma del currículo de estudio del shodō formalmente, pero es una expresión del Zenga, que al igual que las anteriores mencionadas, nos permite, al unificar cuerpo-mente, expresar nuestra condición del espíritu en el instante.

Jon Leniz. “Enso” y “Yume” (círculo zen y sueño).

En los últimos años de la enseñanza que impartí, por ejemplo en la Federación Nikkei Japonesa de Venezuela, procuré transmitir el sistema más tradicional, copiando obras maestras de la antigüedad. Este sistema de aprendizaje se conoce en japonés como Rinsho (臨書) y es el que sigo con mi sensei. Sin duda es la manera más exigente de aprender la caligrafía, por lo que en los primeros talleres, explicaba la técnica no siguiendo ese sistema de manera implícita, pero si exigiendo una gran disciplina en la escritura de los trazos y armonía del conjunto.

Vale la pena hacer la observación que a partir del periodo Meiji, junto con los cambios de tipo social económico etc., también hubo un cambio en la metodología en la enseñanza del shodō, ya que se empezó a hacer más énfasis en los estilos particulares de las distintas escuelas. En todo caso, en la enseñanza del shodō trato de seguir sistemas tradicionales. Para llegar a la “no forma” de la caligrafía Zen primero hay que tener un gran dominio de la forma. No sé si los estudiantes pensaban que era demasiado estricto jajajaja.

Jon Leniz. Conferencia sobre el zen.

CJ: ¿Aparte de​ la caligrafía, qué más te inspira de Japón?

JL: Pienso que la relación y armonía entre espiritualidad y estética japonesa me atrae mucho. Definitivamente el arte y la literatura toda me fascinan. La arquitectura de los templos, la pintura del periodo Muromachi o el arte nanga de Ikeno Taiga; la gran literatura del Heian con Murasaki Shikibu y Sei Shonagon al frente; los haiku de Basho o Santoka; los cuentos de Akutagawa, hasta llegar a la narrativa de KawabataMishima, o la crítica literaria de Haruo Shirane. Todo esto para resumir una pasión de ya más de treinta años.

No creo estar diciendo nada original, pero hay atributos de la sociedad japonesa que creo deberíamos emular de alguna manera, como el espíritu de grupo, la disciplina y finalmente la rectitud y respeto en el comportamiento y trato entre las personas y el entorno.

CJ: ¿Cuáles son tus planes a corto, mediano y largo plazo?

JL: A corto, mediano y largo plazo los planes son seguir estudiando con Seikou Kaneko sensei y a la vez continuar con la enseñanza del shodō y el sumi-e en la capital de los Estados Unidos y en cualquier otro lugar en donde pudieran estar interesados en mi trabajo.

A mediano plazo, mi viaje a Japón y finalmente, como representante de Contacto Japón en los Estados Unidos, difundir en nombre de Contacto Japón la cultura japonesa entre la comunidad hispana y mas allá, todo lo que me sea posible. A largo plazo, es mi aspiración mantener las actividades ya mencionadas y profundizar en la sutil e inagotable cultura tradicional japonesa a través de otras disciplinas de mi interés, como el Chadō (la vía del té).

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Jon Leniz. “Dō” (camino).

Caligrafía “Mu” (vacío, nada) en estilos Kaisho, Gyōsho y Sōsho:

 

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